Hacienda restringe el aplazamiento y el fraccionamiento del pago de retenciones (la de arena)

La Agencia Tributaria ha decidido restringir la solicitud de aplazamiento o fraccionamiento de las retenciones efectuadas a terceros (mod. 111)

Solicitar el aplazamiento del pago de la deuda tributaria es una medida permitida por Hacienda para facilitar el pago de impuestos a las empresas con problemas de liquidez. A pesar de ello, había sido tradicionalmente reticente a conceder aplazamientos para el pago del modelo 111 al considerar que las retenciones no son un impuesto de la empresa, sino de un tercero por cuya cuenta debe ingresarlo la empresa pagadora. En el 2009, con el reconocimiento de la crisis y de las dificultades financieras de las empresas, la Agencia Tributaria flexibilizó este criterio y empezó a conceder aplazamientos también para la liquidación de las retenciones. En cualquier caso, la solicitud siempre era admitida y posteriormente se resolvía aceptándola o denegándola, de manera que si finalmente resultaba denegada, la empresa acababa ingresando la deuda junto con el interés legal del dinero devengado, pero en el ínterin conseguía un aplazamiento "de facto" de unos meses. En la práctica, solicitar el aplazamiento de impuestos y esperar la resolución de Hacienda se había convertido en una forma de financiación de algunas pymes aunque no estuvieran en dificultades financieras.

Pues bien, a partir del 1 de enero de 2014 la Agencia Tributaria vuelve a su interpretación anterior de manera que volverá a denegar sistemáticamente el aplazamiento del ingreso de las retenciones. Pero no sólo eso, sino que en virtud de su criterio restrictivo, no procede ni la solicitud de aplazamiento, por lo que cualquier solicitud de diferimiento del modelo 111 se considerará no admitida y la deuda, pasado el plazo de su liquidación, pasará directamente a vía ejecutiva, con la consecuente sanción tributaria del 5%, luego del 10%, luego del 15%, etc.

Ahora me explico yo lo del IVA de caja. Alguna contrapartida debía tener. Esta era la de arena ...

Presupuesta tus buenos propósitos del Año (Feliz 2014)

Es Fin de Año y cerramos ejercicio. Toca hacer cuenta de resultados -que no balance- del año. Yo hago cuentas anuales completas. Pura deformación profesional. De hecho, lo más ilustrativo resulta ser la memoria.

Contar lo que hemos anotado en el debe, y lo que podemos apuntarnos en nuestro haber; en qué hemos salido ganando y en qué perdiendo. Cómo se han comportado nuestros activos y lo que constituyen nuestros pasivos. Lo que podemos considerar una inversión, lo que hemos capitalizado, y en lo que nos hemos apalancado.

Hacer informe de gestión. De los logros conseguidos y los objetivos no alcanzados, y por qué. De lo que nos queda pendiente. Qué rendimiento hemos alcanzado, qué eficiencia. Redefinir puntos fuertes y débiles; redimensionar amenazas y oportunidades.

Y, a partir de ahí, hacer presupuesto para el año próximo también. Convertir los buenos propósitos en objetivos. Planificarlos y orientar nuestros recursos a ellos. Diseñar indicadores y herramientas para controlar su cumplimiento. 

Que se cumplan todos nuestros deseos, pero que nuestros objetivos no sean un 'wishful thinking'. Presupuestemos nuestros buenos propósitos y dirijámonos a su consecución. 


FELIZ 2014 !!!

El diagnóstico de la empresa a través de la información contable (II)

En el post anterior hablábamos de la información contable que podíamos analizar para hacer un diagnóstico de la empresa. Vamos a hablar ahora de las técnicas de análisis.
. Análisis estático, dinámico y previsional
El análisis de los estados financieros de la empresa puede ser estático –de las cuentas de un ejercicio- o dinámico –estudiando las cuentas de varios ejercicios consecutivos- El primero permite conocer la situación de la empresa en un momento dado, mientras que el segundo permite llegar a conclusiones sobre su evolución y extrapolar tendencias hacia el futuro. Pero en cualquier caso, ambos son análisis históricos porque se basan en información ya ocurrida en el momento de hacer el estudio. Con esos datos, sería posible establecer un diagnóstico sobre la empresa y su capacidad de hacer frente al futuro previsible, pero es evidente que, en un entorno cambiante como en el que estamos, resulta muy conveniente complementar la información histórica con presupuestos de la empresa, no solamente de los resultados de explotación, sino también de las partidas de balance y de la evolución estimada de la tesorería.
. Análisis interno y externo
El estudio de las Cuentas Anuales de una empresa es, fundamentalmente, un análisis interno, porque tiene en cuenta exclusivamente la información propia de la empresa. Este análisis puede ser suficiente para conocer su situación financiera y los márgenes de su Cuenta de Resultados, pero es evidente que esta información adquiere todo su valor cuando se pone en contraste con otros parámetros con los que hacer comparaciones. Estos parámetros pueden ser valores ideales establecidos por expertos, medias sectoriales o segmentadas por diferentes criterios como tamaño, mercado, etc., o bien comparaciones directas con empresas de referencia o competidoras. Este último caso, permite obtener conclusiones importantes sobre ellas como su rentabilidad y estructura operativa, fortalezas o debilidades financieras, etc.
. Contenido del informe
Por todo lo anterior, nuestra recomendación de contenido del informe de diagnóstico económico-financiero de la empresa, debería contemplar los siguientes puntos:
- Introducción. Historia y perspectivas de la empresa. Fundamental para conocer la empresa y el contexto en que se han de valorar las cuentas.
- Análisis del Balance, Cuenta de Resultados y Estado de Flujos de Efectivo, que son los estados relevantes para el análisis, apoyados en el Estado de Cambios en el Patrimonio Neto y, sobretodo, la Memoria. También de los estados previsionales si se dispone de ellos.
- Análisis comparativo (o benchmark), con los parámetros de referencia que se hayan considerado.
- Análisis de los puntos fuertes y débiles de la empresa. Si el informe incluye datos sobre el mercado se puede añadir un estudio de amenazas y oportunidades (análisis DAFO)
- Diagnóstico económico-financiero. Conclusiones.
- Propuesta de recomendaciones. Sugerencia de medidas para corregir los puntos débiles y aprovechar los puntos fuertes.
Por último, un matiz: el diagnóstico que hemos planteado de la empresa en las líneas anteriores es de tipo económico-financiero porque se basa exclusivamente en el estudio de la información contable. Un diagnóstico más completo necesitaría estudiar también otras áreas como las de marketing y comercial, organizativas, técnicas,  de recursos humanos, etc.